lunes, 2 de agosto de 2010

MERECIDOS INSULTOS

Qué equivocado estaba yo aquel día, al creer que sería una mañana tan rutinaria como las de siempre. Después de mi toma cafetal mañanera, del reducido andante paseo por mi cotidiano circuito callejero y de mi acostumbrada compra de la prensa, al salir de este papelero establecimiento y encaminar la marcha con mi periódico debajo del brazo para enfrentarme a las obligadas tareas y quehaceres familiares, comencé a oír unas voces que procedían de detrás mía y que en voz alta me decían:

-¡¡Oye Francis, contigo me quería yo dar!! ¡¡Haber si tienes capaz ahora de decirme esas cosas a la cara que vas por ahí contando de mí!!

No me atreví ni a mirar atrás. Mi sorpresa fue tan mayúscula, que mi artrosis cervical se agravó por momentos, hasta el punto de impedirme girar lo más mínimo la cabeza con lo que descubrir, esa voz bronca -parecía que era de mujer- a quién correspondía. Además, el desconcierto se apoderó de mí, y mi caminar más que reducir su velocidad y parar, inconscientemente aceleró su ritmo, como el que quiere poner pies en polvorosa porque tiene mucho que esconder.

Mientras continuaba con mi valiente huída, pensaba que podría ser cualquiera de esas tantas enemistades que en los últimos tiempos a pulso he conquistado. Pero con gran notoriedad seguía vociferando la señora, regalándome todo tipo de improperios mientras que yo, echaba más cuenta de las personas con las que nos cruzábamos y de cómo boquiabiertas se quedaban al oír y presenciar el espectáculo que entre esa mujer y yo estábamos montando, que de descifrar o averiguar quién podría ser y a qué razón de las tantas posibles se debía, la exhibición que esta me estaba por la calle armando.

La curiosidad de saber quien era, no superaba la necesidad de escapar de tal trance, por lo que continué mi diligente recorrido como enemigo derrotado que se bate en retirada y, como si la cosa no fuera conmigo.

-¡¡Escúchame sinvergüenza!!

Me chillaba una y otra vez la susodicha mientras continuaba su atroz persecución, y me exigía a voces que diera la cara ante ella para decirme unas cuantas cosillas. Parece ser que no tenía bastante con el despliegue de insultos que me había obsequiado en tan sólo unos momentos. Creo que la retahíla de sus “halagozos gritos” se oía a cientos de metros a la redonda.

Íbamos sinuosamente sorteando por terrazas de bares, las mesas y sillas de los desayunantes clientes de la mañana, que atónitos observaban nuestras atinadas y regateadas maniobras, al esquivarles en nuestra competida carrera.

Llegué a la certera conclusión de que sería una mujer por el ruido de sus tacones durante su persecución, aunque la verdad, más bien parecía el sonar de las herraduras de un caballo desbocado.

Haciendo oídos sordos a los calificativos con los que mi pertinaz perseguidora me iba agasajando, me lamentaba enormemente, lo lejos que esta vez tenía mi vehículo aparcado.

¡¡Canalla, Francis, que eres un canalla!!

Me repetía durante su acoso, en el que casi sentía en mi cogote el jadeo que desprendía y, que acompasado a mi dificultosa respiración, formábamos un dúo de cansinos seres, en el que ninguno se quería dar por vencido.

Cuando estaba a punto de alcanzarme, atisbé en el horizonte el paradero del coche, con lo que sentí de momento un cierto alivio, y sacando fuerzas de flaquezas incrementé un poco más si cabe mi heroica fuga. Pero no atinaba durante la acelerada marcha a dar -entre el manojo de llaves que siempre suelo llevar- con la del automóvil para ir dándole al mando a distancia que apertura sus puertas y así, ir ganando tiempo para cuando a su altura llegara, prontamente dentro de él poderme refugiar.

Sufrido e interminable se me estaba haciendo el ya reducido trayecto hasta mi objetivo, en el que ya, apenas llegaba ni a entender los adjetivos de sus ofensas por el vocerío con que esta sola mujer me estaba agasajando.

¡¡Gentuza, eso es lo que eres!! ¡¡Como te coja te vas a enterar Francis!!

Es lo que llegué a descifrar entre tanto halago supuestamente merecido antes de conseguir alcanzar el automóvil, en el que me vi tan rápido dentro de él, que más bien parecí un fantasma atravesando su puerta, pues para nada recuerdo el haberla abierto.

Ya en el interior y agazapado en el coche, con la cabeza gacha y con un vistazo de reojo a la acera por donde me seguían, contemplé cómo mi tenaz perseguidora pasaba de largo ignorándome y sin hacerme el más mínimo caso, mientras continuaba propinando su sarta de insultos a través de su teléfono móvil.

9 comentarios:

  1. Hola Francis! Que embarazosa situación sufriste de buena mañana.
    Pero ahora en la calle o en el tren, en la playa o en misa es una situación habitual así que, despiertos o dormidos, paseantes o tranquilamente sentados en el cine, en una terraza o en misa de 8 tendremos que apechugar con personas que pegadas a sus teléfonos van gritando a los cuatros vientos todos sus conflictos cotidianos. Creo que sus gritos hacen innecesarios los dichosos teléfonos
    Me alegro mucho que después de tu interminable trayecto no fueras tú el Francis al que iban dedicados aquellos improperios.
    He pasado un rato estupendo con tu relato.

    Un abrazo Carmen

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  2. Querido Francis:¡Chica pesadilla! Pués eso creí mientras leía tu relato. La verdad es que hay gente que sin móvil estarían más guapos ya que irian con la boquita cerrada y aunque pensaran en esos "amigos" nos ahorrarian algunos malos ratos ¿No crees?. Dicen "Que bien está lo que bien acaba" y me alegro. Nos vemos

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  3. Todos hemos vivido alguna que otra vez una situació embarazosa en nuestra vida, en algun momento, donde hemos pensado eso de "Tierra Tragame".

    Estamos cansados de tener personas a nuestro lado que nosaben utilizar el movil para que en el momento de recibir o hacer una llamada, no empiecen hablas gritando como para que todo el mundo que esta alrededor se entere de que es lo que quiere decir.

    Mandar mensajes, hablar, sacar fotos, escuchar musica, navegar por internet todo (o casi todo) es posible con estos aparatos, sim embargos, cuando utilizamos el movil a veces no tenemos en cuenta algunas cosas que le pueden llegar a molestar o incomodar a quien tenemos al lado, cuando estamos en un lugar publico, como por ejemplo, hablar casi a gritos, es muy molesto cunado alguien que está viajando se pone a hablar por el telefono movil como si rrealmente quien estuviera del otro lado fuera sordo.

    Muchas son las personas que sin saberlo ni quererlo al final acabán confiando su vida a un telefono movil, hablo de Montañeros, expedicionistas, escaladores y un largo ect...

    La tecnologia ha cambiado radicalmente y visiblemente la forma que manejamos nuestra vida laboral y social, nuestra generación experimentó grandes cambios en el ultimo par de décadas que equivalen al crecimiento que hubo todo el siglo pasado, nuestra forma de relacionarnos, y de comunicarnos, y de realiazar nuestras tareas es muy diferente a como se vivian hace apenas 15 años atrás.
    Hay muchas cosas que cambiarón para bien y tambien muchas consecuencias negativas pero ni se pueden negar que el avance ha sido muy significativo, entre los grandes avances se encuentran todos los aparatos que hoy usamos que hacen unos años no existian, desde los moviles..Ipod y por supuesto el cambio más grande internet.

    Todo esto ha llevado en general a una mecanización de las tareas que se pueden realizar en mucho menos tiempo y con una mayor eficacia.
    Los cambio son inevitables, son cada vez mayores y han influido en nuestro modo de vida significativamente, quien sabe los cambios que nos esperan, pero sabemos que estos seguiran ocurriendo y que seguiran cambiando nuestra manera de comuniarnos y de vivir nuestras vidas.

    ¡Que tengas un dia salpicado de alegrias!

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  4. Que razón tienes, todos estos adelantos tienen dos vertientes: una de la ayuda y desarrollo de nuestras vidas y la otra el mal uso que determinadas personas hacen de ellos. Creo que eso es inevitable. En fin que seamos capaces de hacer buen uso de todos ellos depende solamente de nosotros. Un beso

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  5. Hola francis,gracias por tu comentario,me hizo mucha ilusion cuando lo he visto,me encanta como expresas y lo que escribes,espero llegar algun dia a poder escribir seis lineas seguidas,poco a poco voy descubriendo cosas,esto me encanta pero no me sale.

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  6. Hola Francis, hay que coger el toro por los cuernos, si te hubieses vuelto to eso que te hubieras ahorrao, me encanta saber de ti, yo sigo tan floja pa el ordenador, besitos para todos.

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  7. Hace algun tiempo me ocurrio algo un poco parecido,pero como yo no me refugio detras del telefono decidi retar a esa persona a vernos las caras y que me digeces sus quejas frente a frente, ahí me di cuenta que los que no se dan a valer se refugien en esa tecnologia la cual para mi opinion deberiamos darle otro uso con mas veneficios.
    Un abrazo

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  8. Francis!!!. Te digo lo mismito que a Rosa. Más de lo mismo.
    Saludos
    C.P.

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  9. ¡Hola Francis!

    Espero que te vayas muy bien, y que esta ausencia te sirva para reactivar tus energias y vuelvas arransando, con tu inspiración...con todo Cariño "Gelen"..

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